Principio = Final

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Hay que ver cuánto nos enseñan de principios y qué poco sobre finales.

El final siempre va acompañado de una connotación negativa que no tiene porqué corresponder con la realidad.

El final es natural y necesario. A veces pensar que » todo » tiene un final es lo único que te hace seguir adelante.

A veces es tanto el dolor que deseas que el final llegue pronto; otras,
pensar en el final hace que pierdas el presente divagando sobre algo que ocurrirá o no… cuando tenga que ocurrir… consciente de que escapa a tu control.

Lo cierto es que hay principios que no elegimos como hay finales que tampoco.

Sin embargo son aquellas sobre las que tenemos plena responsabilidad los que más nos hacen sufrir.

La llamada » sociedad del desarrollo « nos invita incesantemente a iniciar proyectos como a cambiar de dieta… sin percatarse que, a menudo, resulta mucho más sana la pedagogía acerca de uno u otro final.

Mientras tanto seguiremos en ese » continuum » de relaciones inestables donde » todo vale «, con tal de evitar lo inevitable.

Seguiremos negando la mayor con tal de no mirar ni de reojo, la posibilidad de que a veces, alejarse es más digno que continuar humillándote cual barril sin fondo.

Siempre de principios… nunca sobre finales.

El riesgo que se corre al obviar la realidad es que se fomentan patrones como la indefensión y la desesperanza ante un panorama que se dibuja sin remedio,
y del que es necesario pensar que existe un final.

A veces postergar indefinidamente el final de X o Y,
te provoca una profunda sensación de indignidad, de la que » parece » imposible salir, aunque no lo es.

En el amor erradicaríamos mucho drama innecesario si alguien nos hablara del final, con la misma determinación con la que » proclaman » el amor romántico.

El amor romántico no existe, no te confundas.
Y cuando existe siempre acaba mal.

El temor al final no solo limita la vida sino que además se rebela como el mayor de los negocios posibles.

El temor al cambio mantiene el bipartidismo… pero, el temor al bipartidismo a su vez…
alimenta el cambio.

Temer el final de lo que sea es como » aferrarse » a un presente que te vulnera y somete sin remedio.

Los finales existen… los finales son necesarios..
los finales no se eligen… pero siempre puedes elegir acerca de los finales.

¿ Y tú… eres de principios o sabes distinguir también los finales ?.

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Construir = Recorrer

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Construir es una de las palabras más bellas que existen. Un verbo de » casta «, lleno de esperanza e ilusión.

Construir puentes de papel es fácil cuando tu deseo es construir.

Recorrer implica experiencia y ritmo para volver a descubrir viejos caminos… y vislumbrar nuevos retos.

Construir es fácil con los ojos cerrados… es al abrirlos cuando duele.

Duele el recorrido… duele la vida…
duele construir… construir duele.

Construir es mirar con nuevos ojos, ver lo que antes no viste, correr un » tupido velo «, y disfrutar del recorrido.

Construir es como respirar. Un acto casi automático que no conoce límites ni fronteras.

A veces la respiración se acelera e influye el ritmo de tu recorrido, pero has de saber,

que hay un » ritmo » para todo… y » todo » a su ritmo.

A veces la vida marca tus ritmos… pero tú eliges cuánto te marcan esos ritmos.

A veces la vida te limita el recorrido… pero el recorrido nunca limita tu vida.

A veces construir duele… pero siempre duele construir.

Para construir siempre es imprescindible recorrer
y para recorrer es necesario haber corrido… arriesgado… amado… vivido.

A veces construyes en silencio… otras te cuesta construir.

Construyes siempre… siempre que decides construir.

¿ Y tú… cómo quieres construir ?.

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Huellas

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Abajo en la imagen… puedes ver dos seres humanos; un niño y su abuelo.

Los niños se distinguen de los demás seres humanos por su vulnerabilidad, su estilo de vida » la vida es juego «, y su fantasía.

La fantasía, al contrario de la realidad, es la capacidad de tener alas

Fruto de la inocencia, la fantasía pasó a ser uno de los antibióticos naturales de los niños.

Este niño es responsable, en pequeña proporción, de la cantidad de ilusión que se dibuja en su familia, su entorno, y de todos aquellos que eligen alimentarse de él.

Por lo tanto, la ilusión es el alimento de los seres humanos.

Hasta la llegada de la crisis, los abuelos, muchas veces se veían » apartados » en hogares de ancianos, y alejados de sus nietos.

Hasta la llegada de la crisis, todas las cosas vivas y no vivas de encima y debajo de la Tierra…
eran más » llevaderas » con ilusión.

Con la llegada de la crisis, empieza a trascender que la ilusión, no tiene cualidades para convertirse en placer.

Proliferan así enfermedades que perjudican seriamente el buen funcionamiento de los seres humanos.

Por eso, la ilusión se lleva a seres que por su vulnerabilidad o veteranía, eligen ser libres: los niños… y los mayores.

Hay poca libertad en los mayores, hay sin embargo, muchas sonrisas e ilusión.

Y en medio de ello, la ilusión de este abuelo que » la crisis juzgó inadecuada «.

Aquello que fue considerado como inapropiado en gran parte del mundo… es considerado como el mejor alimento de abuelos y niños

para seres humanos con alta vulnerabilidad, estilo de vida » modo juego « y fantasía

y nada que perder.

Ellos no tienen dueño y son muchos.

El hecho de no tener ni dueño ( que les limite su ilusión ), ni dinero ( que les corrompa )… les hace libres.

Porque libertad es el sueño de cada abuelo…
y de cada nieto que lo alimenta…

y no hay nadie que no lo explique…

y nadie que no lo entienda.

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Caminando por la vida

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Así, caminando por la vida
encontrarás por el camino
de todo como en botica.

Algunos serán puro desketoprofano,
y no dudarán en profanar hasta lo más sagrado,
con tal de mantener, a raya, su
narcisismo.

Otros te harán reír a carcajadas,
y cual ventolín
te darán un respiro.

Están los que te provocan
sentimientos encontrados;
que cual Mitripina
acabarán chupando toda tu energía…
así como de improvisado.

Quienes sólo piensan en
» vivir el momento «,
y si te he visto no me acuerdo;
peligrosos Aprietaminas
donde los haya.

Están los más dulces…
tanto como el algodón de azúcar;
tan dulces como pegajosos…
conocidos rompe-muelas.

Hay una raza » curiosa »
que vive de » recuerdos «;
y de recuerdos decora su casa…
Nolotiles, su avatar.

De los que no te puedes fiar
porque te la clavan por la espalda;
un tipo de supositorio inquieto,
Kospedal, su nombre.

Todos ellos irán pasando por tu vida,
y reconocerlos será tu odisea;
porque nadie dijo que fuera fácil.

Y sólo cuando te » choques »
con alguien a quien de verdad le interese lo que haces…
conocerás el verdadero valor de la
homeopatía más natural.

Y entenderás que no hay mejor serotonina,
que la que sale de dentro a fuera,
así como a borbotones…
y sentirás que no hay malos fármacos,
sino » humanos » mal dirigidos.

Que no existen » buenos ni malos »
sino adultos acomplejados,
que de tanto cortar sus alas…
se acostumbraron a no volar.

Y el día que comprendas eso
volverás a volar;
y vivir será tu reto…

y amarte… tu objetivo principal.

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Como tú

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Como tú, nadie como tú
que conoces tus puntos ciegos
y los asumes de la mejor manera,
mientras la vida se da cuenta.

Como tú, nadie como tú
para rebelarse contra el estatus quo… sin destruirlo,
mientras la vida se da cuenta.

Como tú, nadie como tú
para llorar de verdad,
y reír sin pedir permiso…
mientras la vida se da cuenta.

Como tú, nadie como tú
para desafinar en la dicha;
comer fresas con crema de
margarina y Cola Caso,
sin remordimientos,
mientras la vida se da cuenta.

Como tú, nadie como tú
para amar, y volver a amar
y reconocer lo privilegiado que eres,
de quien te mira tiernamente,
mientras la vida se da cuenta.

Como tú, nadie como tú
para ser objetivo en tus apreciaciones…
y desterrar proyecciones,
mientras la vida se da cuenta.

Como tú, nadie como tú
para perder el miedo al miedo,
que la vida es una
y decides vivirla a plenitud,
mientras la vida se da cuenta.

Como tú, nadie como tú
para gritar en silencio
y escalar picos planos;
mientras la vida se da cuenta.

Como tú, nadie como tú
para resetear tu disco duro
y arreglarlo al cien por ciento;
como adult@ responsable,
mientras la vida se da cuenta.

Como tú, nadie como tú
para disipar el ruido de
opiniones ajenas…
que silencian tu voz interior,
mientras la vida se da cuenta.

Como tú, nadie como tú
para ser el ejemplo que arrastra
y no la palabra que convence,
mientras la vida se da cuenta.

Como tú; nadie como tú…
mientras la vida se da cuenta.

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A conciencia

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¿ Te has planteado alguna vez cómo sería la vida a conciencia ?.
Sí, ya sé que dirás que te riges de forma, más o menos consciente, que no actúas como no deseas que sean contigo, patatín patatán.

En serio. ¿ No crees que todo sería diferente si nos educaran a conciencia ?.

Desaparecerían los apegos, machismos exacerbados, distorsiones varias… y hasta los tan elaborados corto circuitos, que tanto daño nos hacen hoy.

Por ejemplo

A conciencia aprenderíamos con total naturalidad que todo lo que empieza termina, antes o después; de una forma u otra.

A conciencia entenderíamos que drama es a amor lo mismo que maltrato a felicidad, osea imposible.

A conciencia sería lógico pensar que separarse a tiempo, más que un fracaso, es un acierto, y que ningún hombre pensará al saberlo que eres » fácil «, sino todo lo contrario.

A conciencia casarse, lejos de ser el objetivo de la mujer sería solo una opción más, y no hacerlo no es malo, ni siquiera decepcionante.

A conciencia es fácil comprender que el amor no lo perdona todo.

A conciencia soltera sería equivalente a decencia, en idénticos términos que madre.

A conciencia nadie te culparía por no seguir a un hombre, a donde quiera que vaya.

A conciencia los arquetipos sencillamente sobran; están de más.

A conciencia muchas madres dejarían de sabotear a sus hijos.

A conciencia no querer a los tuyos nunca sería opción.

A conciencia las invasiones no tendrían ningún sentido.

A conciencia avergonzar, humillar y criticar no serían deporte nacional.

A conciencia tus vástagos seguirán siendo una extensión consanguínea de ti… pero nunca tu blanco.

A conciencia… todo sería tan diferente… a conciencia…

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¿Me acompañas?

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Dicen que hay trenes que pasan una vez en la vida.

Nos pasamos media vida lamentando ése que dejamos pasar una vez… sin percatarnos en el camino, que desperdiciando de nuevo el que se acerca y hasta nos saluda… pero al que tampoco subiremos ( para variar ).

Yo no creo que haya trenes que se presentan sólo una vez en la vida.

Al contrario. Veo estaciones llenas de trenes que vienen y van, deseosos de acercar culturas, de unir familias, de separar tristezas

el tren para una vida mejor existe.
Está ahí, aparcado en algún lugar, y seguirá aparcado mientras tú y yo no lo busquemos; mientras tú y yo le dejemos marchar.

Esa niña tiene algo que ni tú ni yo tenemos… posee una imaginación desbordante, pero sobre todo, ilimitada, justo lo que hace falta para triunfar.

¿ O te crees que es fácil fletar un avión cada noche con destino desconocido ?.
Eso ha conseguido Amancio Ortega y créeme que algún día solo fue un sueño, casi imposible de materializar.

Un mundo mejor no empieza dejando de ver Cuatro por despedir a Cintora, ni por ser Charlie Hebdo, ni Excalibur… ni siquiera por votar a Podemos.

Un mundo mejor empieza aquí y ahora, en tu cabeza, en tu familia…

para trasladarla después a la sociedad.

Empieza por demostrar a esa niña que algo mejor es posible, sólo te llevará unos minutos…
aunque para ella serán alas para la eternidad.

Que eso también es EDUCAR. Ya está bien de castrar capacidades, de limitar, etiquetar
de criar y alimentar desesperanzas

ya basta de llorar y patalear. La próxima vez que arremetas contra la » casta «, mira a tu alrededor, y pregúntate qué haces en tu día a día para dejarles un mundo mejor.

No olvides que son esponjas, que absorben todo lo que les das. No escatimes esfuerzos en darle alas, porque solo así podrá forjarse un futuro desde la libertad; sin la pesada condena que supone vivir una vida llena de frustración, donde las carencias e invasiones de otros, se asumen como propias, siempre con resignación.

Apúntate a la moda de » abrazar el cambio » desde la clandestinidad, con pequeños gestos que día a día, motiven grandes cambios entre los tuyos… que traducirán más tarde en la sociedad.

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Remando en dulce de leche

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Hoy les contaré: el soldado y el dulce de leche.

Cuando la gente relataba su pasado con cuentos… explicaba su presente con cuentos… predecía su futuro con cuentos… el mejor lugar del chéster tuneado por el equipo de Risto… le pertenecía al narrador… de cuentos.

Había una vez un soldado, a mil leguas y no de viaje submarino, tras tropecientos años de guerra… un soldado de alma noble que remaba y remaba… y nunca lograba llegar…

a un destino concreto, lleno de paz y tranquilidad, donde poder resguardarse de las tormentas; donde poder establecer un » hogar «.

El soldado remaba y remaba… pero al llegar a la orilla de algún pueblo y silbar, los habitantes le hacían sentir extraño, y el soldado se volvía a su embarcación improvisada, y con la ilusión algo tocada… echaba de nuevo a remar.

Y así pasaron los años de un viaje sin final, del que aprendió mucho de geografía pero muy poco de humanidad.

Hasta que cuando decidió remar a contra corriente, y cambiar su objetivo principal.
A partir de entonces se conformaría con los dulces nutrientes, que le dibujaran tímidas sonrisas, sin plantearse encontrar un » hogar «.

Y así… fue remando, no sin esfuerzo, sin encontrar su dulce particular, hasta que comprendió que ése ansiado dulce estaba adentro suyo, y de él dependía sacarlo a pasear.

Asi que cubrió todos sus pensamientos de azúcar y logró entrenar su olfato para detectar dulce, aunque sólo fuera en su particular avatar. .

y se fijó que el viaje era mucho más llevadero, remando entre dulce de leche, jajaaaaa… y sin querer, llegó a una isla pequeña pero segura, en la que con el tiempo llegó a convertirse en uno más.

¿ Por qué ?.

Les enseñó a las gentes de aquellas tierras, a ver la Luz al final del túnel, en mitad de la adversidad; a atisbar pequeños dulces de leche, pero sobre todo, a remar y remar siempre con intensidad.

Porque si es muy difícil
por eso lo imposible solo tarda un poco más;

Por eso remar en dulce de leche es propio de los más valientes y sofisticados, jajaaaaa…

de aquellos que sin llegar a rendirse… nunca paran de remar.

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¿ Qué te despierta mariposas en el estómago ?

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Ya, ya sé que lo que sientes es in-des-crip-ti-ble, y que si te propones razonarlo con el espíritu de Barrio Sésamo y Erase una vez el cuerpo humano… simplemente fracasarías en el intento, jaja.

¿ Por qué ?. Porque no hay argumento ( consciente ) capaz de esgrimir o verbalizar con » palabros «, con sentimientos… eso que te despierta mariposas en el estómago.

En fin. Como me conozco de sobra los diversos estados de enajenación mental transitoria ( cuasi crónica ) que provoca el enamoramiento como entidad nosológica, y no muy lógica, me he propuesto indagar cual Lacan y Jung juntos, en un improvisado » Taller creativo «

qué es eso que te ilumina los faros cada día, de Pascuas a Ramos, o qué leches… al menos una vez en la vida.

Para algunas especies de ave común, la llegada del viernes activa su sistema inmunológico de tal manera que puedes ver con la claridad misma de la monja más televisiva, como la transformación de la oruga, siempre que se acercan los fines de semana y fiestas » de guardar «.

Para otro tipo de unicelulares, este proceso de equilibrio u homeostasis se celebra cada año coincidiendo con el mes de vacaciones.

Pero tampoco es mi foco objetivo o grupo de discusión, aquí y ahora.

Sin embargo, hay una raza ( que no casta ), un animal ( que no depredador ) en peligro de extinción, que despierta mariposas en el estómago… bueno, quien dice mariposas… hasta libélulas purulando por ahí adentro, cada mañana al despertar.

Es una variedad de » sapiens resilientis «, que no sólo ha conseguido hacer lo que le gusta sino que además, es capaz de contagiar cual » virus imparabilis «, los efectos de la ilusión en el trabajo.

Ejemplos no hay muchos, dicho sea de paso… pero haberlos haylos.

Es ese compañero que te sonríe en ese día lluvioso, el vecino que repasa la agenda, o el contacto del Face que no para de acercarte aquello que mejor se le da… o aquello que sin que se le de ( de lujo )… sencillamente le interesa.

En fin. Un aplauso a dichos vertebrados que se ilusionan con lo que tienen, aun en tiempos de crisis.

¿ Y a ti… qué te despierta mariposas en el estómago ?.

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¿ Cómo te adaptas ?

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Adaptarse o morir, esa es la cuestión.
No es el más fuerte, ni siquiera el más preparado
es aquel que optimiza sus recursos a las necesidades inmediatas,
quien más alto vuela.

A veces no es huir
a veces no hace falta luchar;
a veces basta esperar.

Y las amenazas se desvanecen solas,
lo temido se acaba por esfumar;
una estrategia de supervivencia
primaria, que nace de la antigüedad.

Y se perfecciona con el tiempo
que sirve para sedimentar;
es solo una capa fina, no te confundas
que el tiempo nada cura, en realidad.

Dime cómo te adaptas y te diré
cuáles son tus arquetipos;

cómo hacer para salir airoso al final, sin demasiadas secuelas,
sin demasiado pesar.

Somos animales de costumbres
dicen que nos defendemos
cuando sentimos que nos van a atacar.

Pero solo es una leyenda urbana
que poco se ajusta a la realidad.
Porque para decidir entre estrategias defensivas, antes tuviste que disponer de la posibilidad, y no siempre es tan evidente,
a veces no se puede elegir cuál utilizar.

Adaptar es aceptar
lo que no puedes cambiar;
integrarlo de forma positiva
y seguir.

Es un proceso complejo
al que no se llega solo con voluntad;
requiere un despliegue incesante de esfuerzos,
que no siempre llegan a tiempo,
cuando uno los necesita encontrar.

A veces el instinto más primitivo
nos protege de forma inconsciente
con multitud de estrategias
a las que no daríamos forma
de un modo racional.

¿ Cómo te adaptas ?
me muestra quién eres
sin necesidad de palabras
porque solo observando tu conducta,
lograré descifrar de forma simple
hasta lo más complejo que me quieras ocultar.

A veces sentirse aconpañad@
suma más fuerzas;
que desplegar fuerzas innecesarias,
para luchar contra quien no merece la pena preservar.

Del gato y el niño aprendí
que, a veces mejor callado,
mejor invisible,
y el ratoncito se aburrirá
de buscarte… y volverá a su escondite,
así sin más.

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Imagen de Black & White.

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