Tu milla verde

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¿ Y quién está en disposición de asegurar que no se encuentra atrapado por los… tobillos ?.

La mayoría de nosotros no se acerca a la valla de la imagen ni de lejos, y los pocos valientes que deciden saltarla se encuentran con mil y una trabas, especialmente diseñadas en tiempos de crisis para abortar cualquier intento de todo lo que conlleve CAMBIO, por pequeño que sea.

¿ Que no me crees ?. Pera, que te lo demuestro.
Imagina por un momento, que eres el ¿ inconsciente ? que aparece en la foto.

Dime ¿ cómo te enfrentas a la valla ?. Te diré que puedes acercarte, a hurtadillas, y una vez al otro lado ( y si te pillan ), echar la culpa al Gobierno, a Aznar o hasta a tu padre si quieres, al más puro estilo victimista marca Españistán.

Pero también puedes saltar con determinación, lleno de convicción, y hasta de dogmas, al estilo Vaticano porque tu rol es el del eterno salvador ( que nadie salvará ) dicho sea de paso, si fracasas en tu intento.

Por último, hay quien no es que salte la valla… sino que la valla es suya… y a él/ella no se le ríe ni Dios; amigo, este arquetipo también abunda en la cercana Españistán.

A día de hoy, sólo conozco a un valiente Alatriste capaz de aventurarse al vacío, así sin trampa ni cartón.

Alguien que esconde tanto » horror » grabado en sus retinas, que nadie puede borrar.

Un hombre íntegro capaz de destapar la vileza y la infamia que observa en su entorno, sin pelos en la lengua.

¿ Sabes ya quién es ?. Bueno, te diré que es un » hombre bueno «… que en tiempos revueltos se ha propuesto arrojar algo de sinceridad.
Siempre, aunque duela, aunque corran ríos de tinta; aunque se juegue el tipo en el camino.

Quizás porque su pan no depende de España; quizás por eso se halle » libre » para difundir verdades que duelen, e influir en el cambio, de forma activa.

¿ Sabes ya de quién se trata ?. Acércate al » club Dumas » y lo descubrirás, sobre » La Tabla de Flandes «… allá entre algunos » hombres buenos «.

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Estamos olvidando

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Escuchar a Arturo Pérez Reverte hablar de la situación cultural de España es como construir puentes de papel.
Como derribar mil y un muros llenos de violencia y envidia erigidos sobre la Lengua Castellana, el Español en América.

Pérez Reverte es la excepción que confirma: que ser lúcido y español es posible.

Sincero donde los haya, patriota declarado en cuanto a la cultura, historia y memoria se refiere.

Cómplice de todo aquello que acerque al pueblo hacia la libertad, habla sin pelos en la lengua del que está convencido es el problema principal.

» Estamos olvidando «. Una especie de Alzheimer colectivo en el que » el sentido común » está siendo progresivamente desmontado en una espiral criminal, donde la indiferencia y el éxito absoluto del desprecio por la cultura forman parte de una siempre presente maldición histórica.

El objetivo principal es que no circulen las ideas. ¿ Para qué ?. Para mantener un pueblo más manipulable.

Pero a diferencia de sus protagonistas de finales del XVIII, el escritor no exime de responsabilidad al común de los mortales.

Aquel culto absoluto al trono y al altar están hoy lejos de la accesibilidad a la información.

Hoy no vale con echar la culpa a Wert de la falta de interés, incluso del conformismo.

Partidario de facilitar el viaje a los libros entiende al lector como parte del viaje.

El viaje hacia el saber… a conocer.

En un mundo que tiene que decidir entre la cultura o la guillotina propone incesantemente la figura del cómplice necesario para abarcar el cambio.

Lo cierto es que sin esa creciente complicidad no habríamos permitido pasar de un estado inquisitorial, tremendamente dogmático, donde la fe rige el pensamiento a un país dominado por la vileza y la infamia.

La biblioteca se presenta una y otra vez como la oportunidad de oro para formar » enemigos convencidos «, lejos de fomentar » enemigos vencidos «.

Entiende la política como arma para acercar la cultura, nunca contra ella.

Interesado en crear puentes y derribar muros.
Apasionado de la libertad.
Un » hombre bueno » que en tiempos oscuros… aboga por una cultura de calidad.

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