Fracaso = Defecto de compromiso

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Ya, ya sé que muchos de vosotros os lanzaréis al vacío, así sin paracaídas, con tal de rebatir esta simple analogía.

Pero antes de que decidas dar rienda suelta a tu frustración, y la del vecino y hasta la de tantos t tantos supervivientes,

déjame decirte que perseguir tus objetivos hasta alcanzarlos debería ser una obligación.

Algo así como el derecho a la educación;
el derecho a perseguir tus sueños.

Y no me vale que me digas que te cansaste después de más de treinta años de caos político…

varias largas crisis económicas… y una larga lista de excusas que no convencerían ni a tu abuela ni a la mía.

¿ O crees que ellas no conocieran la Guerra y sus miserias ?.

Ellas no planeaban hacían.

La crisis no es guerra ni tus manos son balas, así que nada te impide recorrer tus sueños aun con obstáculos, que el éxito es compromiso y el zapato no es pie.

Está bien que sueñes, es necesario que lo hagas, pero con un ojo abierto, como el Señor de la foto, porque las acciones se hacen despierto, aunque tengas ” legañas “, y ojeras… no son excusa.

Sí. Tienes toda la razón. Es más fácil mirar las derrotas de los denás, y vivir perdiendo que ver las derrotas propias y actuar.

No te confundas. Si nunca terminas lo que empiezas, tu problema no es Rajoy, ni el de coleta… eres tú.

Nadar y guardar la ropa nunca es opción si quieres lograr algo en la vida.

Sal y no vuelvas hasta que lo consigas.

Todos somos ambivalentes. Solaparte bajo etiquetas de diseño no te sacará de donde estás, y el fracaso te estará siempre garantizado

Tú sigue ” aferrado ” a mantener eso que tanto insistes y te diré que no hay mejor manera de perderlo todo.

Libertad es inversamente proporcional a comodidad y a seguridad.

La autocompasión nunca será buen negocio.

¿ Crees que Pérez Reverte nació escribiendo Alatriste ?.

Más bien ” Alatriste “ descubrió a Reverte como la Guerra despertó su capacidad crítica.

No olvides que mientras ves a los demás ” fracasar “, y te sientes orgulloso de no estar solo,

cuando otros tengan éxito ” no se girarán a mirarte “.

Pensar y no hacer es igual a fracasar antes de empezar.

No te equivoques. El Señor de la imagen ya ha triunfado. ¿ Por qué ?.

Porque ha conseguido que quienes le observan y admiran también se hayan sentido orgullosos, al menos por un momento.

¿ Y tú… aceptas el compromiso ?.

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Pensar = Tender la ropa

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Pensar es como tender la ropa. Cuando supones que no va a llover, y le restas trabajo a la bruja Lola, dicho sea de paso, siempre buscas seguridad,
sin darte cuenta que el tiempo y sus inclemencias son de lo más inseguro que hay.

Cuando intentas controlar el futuro pensando que lloverá o no, lo que haces es pensar sobre pensamientos.

Formular hipótesis sin contraste que valga.

Siempre que intentes ” controlar ” el tiempo, el futuro, y hasta las calorías, si me apuras,
te diré que lo que de seguro perderás es mucho tiempo de tu vida.

¿ Conoces algo más prepotente que pensar en el futuro ?.

Sí. Implica la certeza de que llegarás vivo… y eso es más difícil de averiguar que saber lo que hizo el Rey con su ” Juego de Tronos “.

Cuando ” tiendes la ropa “ con la velocidad misma de Bridget Jones zampándose una tableta de chocolate en vena,
lo que no entiendes es que solo puedes controlar las ” pinzas ” que sujetan tu ropa…
y que el resto depende del imprevisto.

Pensar es como tender la ropa.

Cuando piensas demasiado acabas más obsesionado que Adrian Monk viendo ” 50 Sombras de Grey “.

Cuando no piensas lo suficiente, las nubes que antes veías darán paso a la ” tormenta perfecta “, que finalmente, acabará empapando tus ” ropas usadas “, y hasta las nuevas, sin remedio.

¿ Un pensamiento de andar por casa ?.

Deja de pensar en si llegará o no, ” el diluvio universal “, y tiende la ropa o no,

haz lo que quieras

total, lo que tenga que ser será.

Lo cierto es que tú no controlas el tiempo,
pero tus pensamientos te controlan a ti.

Así que aprovecha para generar pensamientos que alimentan tu cerebro y hasta tu alma

en vez de ” adivinar ” lo que puede ser y no será

mientras tiendes la ropa.

¿ Y tú… a qué esperas ?.

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Educamos = Somos

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La educación es como la experiencia. No eliges tu educación inicial como no eliges tus primeras experiencias,
pero tu educación y experiencia siempre te definen.

No te confundas. Educar no es enseñar ni ser es saber.

Porque,

para enseñar hay que saber
pero para educar hay que ser.

Si nunca cortaste huevos, entonces:

nunca aprendiste a capar.

Si nunca fuiste querido, entonces:

nunca aprendiste a valorar.

No existen ” fórmulas secretas ” para educar,
como no existen fórmulas para querer,

pero lo cierto es que si no quieres educar,
poco queda por hacer.

Un cambio de conducta es directamente proporcional al refuerzo.

Una extinción de conducta es directamente proporcional al castigo.

Por lo tanto,

cambio de conducta no es igual a castigo como refuerzo no es igual a extinción de conducta.

Dime cuánto castigas a tu hijo y te diré que su ” sumisión “ o ” rebeldía “ son proporcionales.

Así que:

Educación = Amor + Límites

El amor es el nexo más potente que existe.
Y con tu hijo compartes un nexo biológico, ¿ te parece poco ?.

Los límites equilibran a tus hijos. Les enseñan y educan en la seguridad.

Si la educación es proporcional a la desesperación, entonces es que perdiste el control… más incluso que César Millán en una ” sesión de control ” al Gobierno, jaja.

Si la educación es proporcional al miedo, entonces tendrás hijos castrados por ” secuela seculorum “.

Si la educación es proporcional a la tolerancia a la frustración, entonces tendrás hijos robustos, casi tanto como ” Veterinario al recate “…

sí, ¿ qué pasa ?, y se convertirán en debilidad pero no serán débiles.

En resumen,

Amor + Límites = Educación = Ser

Ser o no ser… ésa es la cuestión.

¿ Y tú… eres o sólo predicas ?.

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Amar = Dar

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Amar siempre implica dar de adentro hacia fuera.
Es un acto absolutamente desinteresado.

El amor es un acto voluntario que nace de cada individuo y no puede ser manipulado cual objeto.

Amar no es querer.

Hay amores que se transforman cual oruga… volviéndose algo etéreo que no puedes tocar pero que sientes dentro de ti.

No te confundas. Aquella canción que recuerdas como su ” preferida “, no es amor… es recuerdo.

Puede que jamás olvides esos momentos, son tus anclajes y raíles, pero aprenderás a vivir con ellos, sí o sí.

Cuando tu memoria te demuestra que ha personas que se llaman recuerdosno es amor.

Cuando la razón te ” convence ” de que hay pensamientos cuyo apellido es nostalgiatampoco es amor.

Cuando las imágenes cuentan historiaseso tampoco es amor.

Cuando el amor te sobreviene en forma de ” tormenta perfecta “, y se convierte en hábito…
nada que ver con el amor.

El amor real es aquel que te genera paz y equilibrio.

Lo demás es drama, o apego, o costumbre o incluso miedo.

Recuerda que dar es siempre de adentro hacia fuera…

si aguantas por amor… no existe mayor acto de manipulación que el de sufrir en nombre del amor.

Por amor no se sufre
por amor no se enferma;
por amor no se calla
por amor no se vulnera.

Amar es dar. Y para dar fuera, primero debes dar adentro.

Cuando dar se convierte en un barril sin fondo y recibir sigue siendo la ” asignatura pendiente “, eso no es amor sino codependencia.

Amar es dar y dar es querer.
Hay quien dice amar sin dar;
hay quien dice querer… sin saber.

Para amar hay que querer
para querer hay que saber.

Y so no te quieres a ti mismo
difícilmente podrás amar, querer o saber.

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Je ne suis pas

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La primera vez que escuché un sonoro ” Je suis ” fue hace unos cuantos años… en concreto, fue en el contexto de una campaña acerca de la Renta en Navarra:

” Pamplona somos todos “ afirmaba con la destreza de Juan Tamariz haciendo un truco de narices.

La ciudad se vio envuelta en un verde esperanza que acabó ” penetrando “ hasta en el inconsciente más ” rebelde “, y muchos, acabamos participando de la campaña, sin querer, alimentándola de ” souvenires “ más propios de quien viaja a New York, y acaba ” coleccionando gorras “.

Aún ” purula ” por ahí, algún extinto boli de aquella época que recuerda la eficacia de una campaña diseñada para ganar o recaudar.

Es ahora cuando el apogeo de esta moda ” aterriza ” con más fuerza que nunca entre el común de los mortales… haciendo de la libertad de expresión… un espacio de libre albedrío.

Y es que el espíritu de ese ” Todos somos “, traspasa fronteras a golpe de click.

No te confundas. No todos somos todo. Para empezar el término ” todo “ hace referencia a un término absoluto… y como tal no existe…
y si existe… mal síntoma.

Así que como marketiniana anti-todo te animo a poner de moda un sonoro: ” Je ne suis pas.

Se trata de un principio que no niega a la multitud, pero que me permite hacer valer mi derecho como ” ciudadana y no oveja de un lugar llamado mundo “…

con mi aportación individual para una puesta en común con el resto de los mortales.

¿ Y tú… te apuntas a la moda del ” Je ne suis pas ?.

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Principio = Final

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Hay que ver cuánto nos enseñan de principios y qué poco sobre finales.

El final siempre va acompañado de una connotación negativa que no tiene porqué corresponder con la realidad.

El final es natural y necesario. A veces pensar que ” todo ” tiene un final es lo único que te hace seguir adelante.

A veces es tanto el dolor que deseas que el final llegue pronto; otras,
pensar en el final hace que pierdas el presente divagando sobre algo que ocurrirá o no… cuando tenga que ocurrir… consciente de que escapa a tu control.

Lo cierto es que hay principios que no elegimos como hay finales que tampoco.

Sin embargo son aquellas sobre las que tenemos plena responsabilidad los que más nos hacen sufrir.

La llamada ” sociedad del desarrollo “ nos invita incesantemente a iniciar proyectos como a cambiar de dieta… sin percatarse que, a menudo, resulta mucho más sana la pedagogía acerca de uno u otro final.

Mientras tanto seguiremos en ese ” continuum ” de relaciones inestables donde ” todo vale “, con tal de evitar lo inevitable.

Seguiremos negando la mayor con tal de no mirar ni de reojo, la posibilidad de que a veces, alejarse es más digno que continuar humillándote cual barril sin fondo.

Siempre de principios… nunca sobre finales.

El riesgo que se corre al obviar la realidad es que se fomentan patrones como la indefensión y la desesperanza ante un panorama que se dibuja sin remedio,
y del que es necesario pensar que existe un final.

A veces postergar indefinidamente el final de X o Y,
te provoca una profunda sensación de indignidad, de la que ” parece ” imposible salir, aunque no lo es.

En el amor erradicaríamos mucho drama innecesario si alguien nos hablara del final, con la misma determinación con la que ” proclaman ” el amor romántico.

El amor romántico no existe, no te confundas.
Y cuando existe siempre acaba mal.

El temor al final no solo limita la vida sino que además se rebela como el mayor de los negocios posibles.

El temor al cambio mantiene el bipartidismo… pero, el temor al bipartidismo a su vez…
alimenta el cambio.

Temer el final de lo que sea es como ” aferrarse ” a un presente que te vulnera y somete sin remedio.

Los finales existen… los finales son necesarios..
los finales no se eligen… pero siempre puedes elegir acerca de los finales.

¿ Y tú… eres de principios o sabes distinguir también los finales ?.

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Emociones = Globos

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Las emociones son como globos. A veces los inflamos demasiado; otras, ni siquiera llegamos a distinguir su forma
pero siempre salen de lo más profundo, de las entrañas.

A veces deseas tanto algo que no conoces pero que aspiras obtener, como si no hubiera un mañana, hasta que sin querer, te acabas alejando cada vez más de ese anhelo… como quien ansía la paz e entorno violento

El problema principal de los globos es cuando no sabes hasta dónde soplar para que no explote, como no sabes cómo obtener ese equilibrio, vives bajo lo conocido, por más que nunca lo eligieras.

Una cosa es cierta. Los globos explotan. Y cuanto más te esfuerces en reprimir esa realidad más globos te explotan en la cara.

Y cuando te estallan una y otra vez, y no eres capaz de contenerlos es cuando empiezas a creer en Dios y hasta en Adán y Eva, si me apuras.

Las emociones son como globos pero los globos no esperan. Estallan, se rompen o ni siquiera llegan a convertirse en globos.

Porque su tamaño es directamente proporcional a la actitud de quien lo infla.

Lo cierto es que ” inflando globos ” se aprende a controlar la intensidad. Es inevitable.

Y no conozco a nadie ( de carne y hueso ) que haya creado ” sonoros ” globos sin haber hecho estallar unos cuantos por el camino.

No hay globo defectuoso sino emoción mal dirigida.
No existe emoción mal dirigida sino mal entendida.

¿ Y tú… comprendes tus emociones o solo explotas ” globos “, así al azar ?.

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