¿A quién eliges?

Estándar

No elegiste venir. Más bien asomaste la cabeza un día que todos te miraban como si fueras una » cosa » abrazable, jaja.

Una vez dentro de tu tribu… tampoco elegiste el » taparrabos » de moda. Te refugiaste en ése que te dejaron prestado durante algún tiempo, sin preocuparte en diseñar uno mas » it «.

¿ Por qué ?. Te sentías segur@ y/o no necesitabas más.

Pero a medida que fuiste coleccionando primaveras, reparaste que la realidad de tu tribu era solo un cacho pequeñito de un » todo » inmenso que deseabas conocer.

Y no por llevar la contraria al jefe de la tribu, ni siquiera porque buscaras una Jane… sino más bien porque comenzaste a sentir de forma progresiva, la imperiosa necesidad de elegir tu camino.

Por primera vez en tu vida, comienzas a sentir que eres capaz de amanecer en otros lares, lejos de tu tribu, con otros » bichos » de cuatro patas o incluso más, con los que te las verás día si día también, de los que aprenderás… pero sobre todo, con los que te adaptarás.

Pronto entenderás que ya no valen tus estrategias de antaño para sobrevivir hoy.

A veces sentirás vértigo, como la pantera rosa, víctima de un sinfín de obstáculos que desconocías pero a los que echar la culpa, de nada servirá.

Otras, te sentirás como Dios al salvar a una pobre ardilla del holocausto… o serás el eterno salvador de un puerco espín.

Experimentarás de viva voz la interminable retahíla de sandeces que el tirano más encantador pueda escupir por esa boca… todo eso experimentarás… y solo estrategias inservibles.

Te pelearás con los » monos » por sus cacahuetes, llorarás con la fuerza de Tarzán cuando se entera de que Jane le pone los cuernos con Frank de la selva, todo eso y más harás… y sólo arquetipos obsoletos.

Finalmente, exhausto de luchar contra tu peor enemigo, te refugiarás bajo un sabroso eucalipto, y cual Buda entenderás que parar es a veces, la mejor opción.

Solo así el silencio de los corderos y la bella transformación de la oruga, darán paso a una percepción más amplia ( con más datos ), a cerca de lo que sientes.

Y tendrás que elegir entre vivir con miedo el resto de tus días o crecer con tu » chita » interior de la mano.

Quizás entonces comprendas lo inconsciente y repetitivo de tus estrategias primarias, y comenzarás a actuar de otra manera diferente.

Con la inestimable ayuda de Chita… con el espíritu de Jane… y con todos esos trozos que has ido juntando por el camino…

el día que elegiste vivir.

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