Ideas creativas

Estándar

Será que este primero de marzo viene cargado de fuerzas renovadas; será que la primavera asoma la » cabeza «, como deseosa de » desplegar » todos sus encantos… así sin censura.

Será que » mi radar » sale disparado cada vez que atisba ( aunque sea de reojo ), cualquier posibilidad de » vida exterior «, lejos del todopoderoso General Invierno.

Y así, no hace falta » desplegar » grandes dosis de imaginación para intuir los colores » más originales «, la próxima temporada ( que no los de moda ). Esa es ya, otra historia.

Y así, en un ejercicio de ingenio » low cost «, me di de bruces con esta bella estampa, más propia de un » atelier « a las afueras, que de una » caza ideas » marketiniana.

Si si, como lo oyes. Ca-za-i-de-as, que caza tendencias ya hay muchos y muy variados ( aunque todos parezcan cortados por un mismo patrón ), y no me estoy refiriendo a Santa Lucía, como bien sabéis, divina patrona de las costurer@s mas esmerad@s.

Y al observarla de arriba abajo, de medio lado… y hasta » del revés «, me ha recordado a un torbellino de simpáticos recuerdos, si ¡ qué pasa !… mis neuronas se asocian ( modo cooperativa ), y ha sido imposible, frenar las bellas arrugas que pintan asi, como por arte de magia, en los entornos de mi » jeto «, durante unos instantes.

¿ Y por qué ?, diréis queridos amig@s.
Porque hay una fuerza más allá de la relatividad, querido Einstein; más allá de la voluntad… allá más lejos de la vergüenza incluso, capaz de revivir hasta a un muerto.

¿ Y cuál es ?. Ahhh… ¡ que te me adelantas !. El vestido » fosforito » me recuerda a las vueltas que le dábamos al atuendo de nuestra graduación, hace unos años.

¿ Os acordáis ?, jaja… porque los chicos no creo que se » partieran los cuernos » a este respecto… juas juas.

El caso es que me lo compré a seis días del » día de «… si. Casi sin tiempo de cortar los bajos.

Haciendo honor al conocido JIT, oséase, justo a tiempo, salí » pitando » de casa, y al llegar al portal… una pequeña me sorprendió cuando emocionada clamó  a su madre:

– mamá… mira una princesa-.

En fin, que no es » lo que lleves «, ni » lo que cueste «, ni siquiera» lo que pretendes ser «.

Basta con un sonoro: buenos días, princesa… para que como aquélla pequeña » risueña «, conquistes el corazón de una mujer.

Aunque pierda » hojas de lechuga » por el camino, aunque porte un » glorioso » kiki » en el cabezón.

Aunque se parezca más a » Miss Agente Especial «, ( pero antes del cambio ) porque siempre es mejor la versión original a cualquier burda imitación.

Tú decides. ¿ » Buenos días princesa o ir con » cara larga » cada mañana a la empresa ?.

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Imagen de Golf Art.

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