Un hilo al fin y al cabo

Estándar

Un hilo. Tan fino y delicado como fuerte y resistente.
Ni largo ni corto. A veces enredado… ataviado de mil y un nudos… liso… a ratos… firme siempre.
Un hilo de vida, fino y delgado… dulce, en ocasiones… otras veces amargo.

Un gütermann en toda regla; de los de » casta «, sonoro y refinado. Un Señor hilo, de los de antes… con la fortaleza de los excombatientes de antaño.

Mágico, digno del artista más humilde; del entrenador más esmerado.

Del observador siempre silencioso; del Aprendiz más entregado.

Un hilo rojo, vivo… imponente. Un hilo » singular «, diferente… en ocasiones, complicado.

El hilo que sujeta un corazón roto de punta a punta… sin quejas ni llantos, con las puntas abiertas » de par en par «… como dispuestas a a agarrar con fuerza… el último hilo de vida; el último suspiro… con entereza, sin pesar.

El hilo de la libertad… el hilo de la dignidad… el hilo que restaura con solvencia; que da vida… que te acompaña en ese difícil caminar.

El hilo de la vida… el hilo de la muerte, que no podemos evitar.
Que llega en silencio, a » hurtadillas » cuando tiene que llegar.

Hay una sabia anciana… allá lejos, en la Luna, que con sumo cuidado, tira de él cual Lladró más deseado… lo une a otros hilos, en mil y un nudos marineros… que no paran de llegar.

Mil y un nudos invisibles que la bella anciana ata y ata… y vuelve a estirar.

Sin percatarse en el camino que de tanto contraer y estirar el hilo… hace mucho rompió su equilibrio… y dejó de luchar.

La anciana se resiste a aceptarlo… pero el hilo no cesa de quebrar.
Mientras cada nudo observa indefenso… el momento en que dejará de respirar.

Mientras… asoma la cabeza, tímidamente… agradece cada uno de los esfuerzos que le insuflan fuerza, esperanza… y hasta el leve cariño que a » cuenta gotas » nunca para de entrar… cada mes, en cada cita… desde la primera hasta la que ya no llegará.

Porque el hilo, aunque » de raza »  siente que tiene que » despegar «.
A otras tierras, otros lares donde le quieran encontrar.

Se siente agradecid@ por todos aquellos que cual » sabia anciana » han acompañado su camino sujetando el hilo a veces… soltándolo y haciéndole brillar

porque hasta el más pequeño de los detalles, le han hecho reír, vivir … hasta soñar.

GRACIAS a todos aquellos que durante el intenso » zurcido « habéis sabido apreciar, entender y no juzgar.

A los que pudiendo haberse alejado al infinito, sólo os habéis acercado cada vez más.

Haciendo magia de un hilo roto… convirtiendo su inmenso dolor en serenidad; demostrando que la calidad humana siempre supera los sinsabores, las heridas, los recuerdos… y hasta la oscuridad.

Un hilo agradecido, un hilo liberado; un hilo feliz de haberos conocido… un hilo sonriente, ingenioso y… » alocado «.

Un hilo lleno de vidade vosotros… feliz de haberos encontrado… un hilo » parlanchín «; un hilo soñador… un » hilo » al fin y al cabo.

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Imagen de Gold Art. 

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