Dime qué recuerdas y te diré quién eres

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¿ Quién no ha olvidado, en cierta ocasión, el mal rato que pasó el día que su camiseta blanca decidió ir por libre, y jugarle una mala pasada ?.

El día que los spaguettis hicieron tambalear aquella negociación tan importante o la vez que te quedaste » en blanco » en aquél examen…

Son recuerdos que nos persiguen cual ingenioso » cobrador del frack «, como si fuéramos una presa desvalida. Recuerdos graciosos, impertinentes que entre bromas y risas, se convierten en la » comidilla » cual herida de guerra que jamás quieres olvidar.

Son recuerdos » inteligentes » que se olvidan convenientemente para poder seguir generando » batallitas «.

Son recuerdos que impulsan lágrimas o dibujan bellas sonrisas.

Dame un recuerdo agradable y te daré una experiencia única,
dame un recuerdo doloroso, y te diré que no hay excusa que valga; que la » mala memoria » no existe.

Vivimos de recuerdos que al final terminan conformando tu identidad.

Cuéntame tu recuerdo y te diré quién eres, cómo amas… hasta con quién sueñas.

El derecho al olvido existe pero el olvido no entiende de derechos.

No te confundas, ni lo intentes. Tratar de olvidar algo sólo alimenta a tu mente para atacarte con más recuerdos en forma de » zombies endemoniados «.

Los recuerdos son para tu mente lo que la batería para los coches; lo que el Amor para el alma; lo que la experiencia para tu vida.

Renegar de ellos es tanto como permanecer en la infancia, sin posibilidad de crecer.

Recordarlos en exceso es sufrir innecesariamente por algo que ni siquiera puedes cambiar.

El recuerdo es el radar que nos avisa del peligro y el infierno para quien solo se alimenta de él.

Pero no olvides que no hay peor recuerdo que el de una vida » no vivida «.

A veces recordar es más fuerte que odiar.

Prefiero ser rica en recuerdos y miserable en olvidos.

¿ Sabes por qué ?. Porque prefiero mil veces emborracharme de ti y ahogarme en la tristeza, que no ser capaz de recordar tus besos, tus sueños, tu aroma o tu pereza.

Me niego a reprimir aquella vez… como me niego a recordarlas todas. Solo quiero caminar descalza, sobre piedras que yo elijo… porque solo poniendo nuevas piedras en el camino podré vivir en el presente aunque nunca deje de sentir en el pasado.

En marketing el recuerdo puede ser tu mejor aliado; pero no te confundas, si lo conviertes en tu peor enemigo. No habrá marcha atrás.

Por muchos años que pasen… tus clientes no olvidarán tu error. Pero siempre podrán relegarlo a un discreto » segundo plano «, si la humildad en la actitud que acompañaba a aquella mala experiencia… les llegó al corazón.

Vive como si no hubiera un ayer, pero recuerda de dónde vienes porque si la vida decide recordártelo no habrá anestesia que valga.

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