¿ Qué somos leones o españoles ?

Estándar

Chan, ciudadano chino ha llegado a nuestro país. Y no, no quería probar los beneficios de la siesta; tampoco quería tostarse al sol.
Su objetivo único… hacer dinero.

Ya lo habían hecho antes sus padres y su hermano, y ahora es él, quien siguiendo esa estela familiar, decide embarcarse en un proyecto propio, personal.

Preguntamos a Chan sobre el crowdfunding y la tarifa plana; incentivos para contratar. Él se ríe y gira la cabeza, son medidas que él nunca acatará.
Sabe que la Ley para el emprendimiento que existe para sus paisanos es mucho más integral, y cinco años sin tener que pagar impuestos, no son comparables a nuestro ahora precario mercado laboral.

Le explicamos que nuestro Gobierno impulsa el empleo a través de una tarifa plana de dos años de duración. También regulará el crowdfunding; pretende así proteger al inversor.

Chan es un tipo listo y él prefiere aprovechar la situación. Porque es consciente de que mientras falte un proyecto de país, seguirá haciendo caja sin limitaciones; sin restricción.

No hemos aprendido de la herencia recibida; nos hemos financiado de lo derivado de la Construcción.
El crédito no fluirá con medidas coyunturales para un problema estructural.

Aún recuerdo cómo uno de los que hoy gobiernan abogaba en el discurso de graduación por el emprendimiento.
Nos animaba como si no hubiera un mañana, a crear nuestra propia empresa, a dar rienda suelta a nuestras competencias.
Parecía una ponencia más propia del gran Freud, dirigida a su amado perro, Topsy, que un acto de graduación.

Entonces ya me aterrorizaba escuchar tanta sandez junta, pero es ahora cuando aquellas voces que sonaban con fuerza, en la selva de unos jóvenes veinteañeros, adquieren más sentido que nunca.

¿ Por qué ?. Porque aquello que predicaban se ha convertido, con el tiempo, en el pan nuestro de cada día. Porque los más afortunados pelean por partirse los cuernos por un » glorioso » contrato de prácticas. Los más brillantes, aún hoy, confían en que el nuevo año les depare el trabajo que tanto se merecen, o los eternos » ilusos » ( entre los que me incluyo ) que seguimos pensando que el esfuerzo un día mostrará sus frutos y nos alzaremos victoriosos con la recompensa.

Mientras tanto, observaremos expectantes cual Topsy, en las maratonianas sesiones de su amado amo, cómo 4.000 chinos salen por la puerta grande, cada año, de lo mismo que nosotros, solo en una de las más grandes universidades chinas, y siguen escogiendo Sevilla como destino de elección para iniciar su prometedor futuro laboral.

Pero eso sí, conscientes en todo momento de que » somos el futuro «, el » alma de la empresa » y no se cuantas cosas más.

Despedimos a Chan a las puertas de su nuevo negocio, y solo nos queda una última reflexión.

El gigante dormido hace mucho está despertando.
¿ Copiaremos algún día de ellos, su capacidad de aprendizaje; su afán de superación ?.

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